Extiendo la mirada a un cielo iluminado, recibo como don divino las gotas de lluvia sobre mi piel, ellas acarician mi alma y los fluidos se mezclan, toman vida en mi vida y en la vida… atravieso el umbral en donde aprendí a ver la luz que deja el llanto en la risa y con la formula entre mis manos, la magia del olvido me hace recordar sentimientos sublimes… me echo a andar, despacio, tranquila, tocando los sueños con las yemas de mis dedos donde se marca el presente dando paso al camino…
Mi nueva casa: gotas de lluvia sobre mi piel.




